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lunes 6 de octubre de 2008

Descanse en paz


Me llamo Thomas Stapleton.
Todo comenzó...
...mi mente me falla y creo no recordar el verdadero origen de mi angustia ni aún los detalles que me abocan a ella. Pero esta vez he de hacer un esfuerzo, por mi propio bien, por mi descanso en paz definitivo.
Paseaba de vuelta a casa desde el trabajo, el martes pasado en la tarde. Como quisiera que esa mañana el coche no me respondiera, y ni tiempo me quedara disponible para intentar dar el aviso al taller y esperar a que viniesen a casa a recogerlo, decidí ir a pie a la oficina, pues por la relativa cercanía de mi lugar de trabajo así me lo podía permitir. Luego de una extraña jornada laboral en que superiores y compañeros parecían habitantes autómatas de un limbo desconocido, en tal ambiente antisocial nos había llegado a sumergir la maldita crisis a todos, me dirigía por fin al ansiado y tranquilizador hogar, donde me esperaba mi querida Amy. El mero hecho de fantasear con ese exquisito té y pastas con que mi esposa me ragalaba cada tarde, hacía que mereciese la pena el triste paseo de regreso con que rematé un día de lo más peculiar y cuanto menos chocante, en que hasta los pocos conocidos con que me cruzaba por la calle parecieran francamente ajenos a cualquier realidad. Llegué sobre las cuatro y al disponerme a introducir la llave en la cerradura para entrar en casa, comenzaron a tener lugar una serie de singulares sucesos que desembocaron en tan desafortunada conclusión. Para empezar, la puerta se abrió, como por arte de magia, antes de que pudiese girar la manilla. "Amy debió de haberla cerrado mal sin querer...", pensé enseguida. Pero antes de completar dicha reflexión, el segundo desconcertante suceso entró en escena. Y es que la casa aparecía envuelta por una fragancia especial que si bien no me era del todo desconocida, no acertaba a ponerla en pie en ese momento. Un leve murmullo por ende, comenzó a llegar hasta mis oídos. Parecía un grupo de personas reunidas charlando en tono suave y a la vez apesadumbrado. Las palabras me llegaban como amortiguadas, las percibía densas, como a destiempo...un batiburrillo de sílabas inconexas, como si de un idioma desconocido se tratara, del cual sólo pude extraer un sentimiento intenso de profunda melancolía.
Lejos de amedrentarme ante tan sorprendente situación, alcé la voz y llamando a Amy avancé desde el vestíbulo al pasillo que comunica con el salón. No hallé a nadie. Sin embargo, el aroma que minutos antes apareció sutilmente ante mí, ahora golpeaba de manera contundente todos mis sentidos. Parecía provenir en fin, de la pequeña habitación de invitados y hacia allí dirigí mis pasos a la vez que la insólita tertulia graznaba con mayor intensidad, que no nitidez.
Y entonces la vi a ella.
Amy salía del baño, totalmente demacrada y hasta me pareció mucho más delgada. Vestía de negro y en sus ojos pude percibir una profunda tristeza antes de que se desplomara sobre el suelo, luego del grito desgarrador en el que mi nombre fue único protagonista. En cuestión de segundos vi salir de la habitación de invitados a familiares y amigos que corrieron en su ayuda. Ninguno parecieron tener en cuenta mis indiscriminadas y angustiosas demandas sobre qué era todo aquello, siendo en ese preciso instante, cuando una corazonada intensa y punzante cual puñalada a traición, me hizo avanzar sobre sus pasos hacia la habitación desde donde el fétido aroma se hacía ahora con todo el recinto.
Allí, sobre un soporte preparado al efecto, un ataúd con la tapa abierta se alzaba impasible presidiendo la estancia, cuatro ciriales, uno a cada uno de sus extremos, y dos incensarios prendidos, completaban la macabra escena.
Recorrí los escasos metros que me separaban del ataúd con el corazón en un puño, como sabiendo que la asimilación de los hechos no pasa sino por la aceptación ante todo. La aceptación de lo indefendible, lo inexplicado y lo grotescamente inesperado.

Y fue entonces cuando tendido allí dentro...me vi a mí mismo.


© Mary Lovecraft 2008

viernes 5 de septiembre de 2008

Desintegración


Llevaba una eternidad dándole vueltas a la cabeza sobre cómo sería el crítico instante en el que el cordón umbilical que le unía a la vida se desprendiera para siempre. Nunca imaginó que llegado el tan temido y a la vez esperado momento le resultara tan catártico y liberador. Ni siquiera su familia, sus animales de compañía y sus pertenencias más preciadas que ahora se concentraban alrededor de él, como queriendo acompañarle en una despedida anunciada, consiguieron que se librara del sentimiento de calma profundo que le embargó instantes antes de dejar de ser para siempre...
Cuando los operarios de la expedición de Sir Thomas abrieron el sarcófago, la momia del faraón se deshizo como polvo fino de ceniza nebulizada.
Ahora sí, descansaría en paz.
Por toda la Eternidad.

© Mary Lovecraft 2008

sábado 31 de mayo de 2008

Comprensión

El pequeño Pete no terminaba de entender por qué debían llevarlo a aquel sitio tan triste y silencioso, al que los pájaros habían decidido no visitar o al menos así lo parecía. El suelo, plagado de extrañas piedras talladas con nombres y fechas daba bastante escalofrío. Y cruces. Cruces por todas partes con no sabía cuál significado. En más de una ocasión había oído hablar a su padre de un sitio lleno de paz donde descansaba su madre, y que llegado el momento cuando fuese un poco más mayor y pudiese comprender, visitaría. ¿Sería éste el sitio? porque una cosa sí podía reconocer y es que a pesar de tratarse de un lugar extremadamente singular, ejercía sobre él una intensa sensación de tranquilidad. Tal vez fuera la presencia de su madre...sí, eso era, no cabía la menor duda. Acababa de cumplir siete años y ya era lo suficientemente mayor para comprender, hoy sería el gran día, hoy conocería el sitio exacto donde descansaba su madre. No cabía en sí de alegría ya que por fin podría visitarla y decirle bien cerca lo mucho que la quería y la echaba de menos. Su padre lloraba de alegría cuando justo allí, delante de él, por fin otra piedra tallada hizo acto de aparición con el nombre de su madre grabado...
sólo lo sacó de su estado de extremo entusiasmo para caer en el oscuro pozo de la comprensión, el hecho de ver junto a ésta, un gran y profundo hoyo en el suelo a cuya cabecera estaba plantada otra piedra donde pudo acertar a leer...su propio nombre cincelado.

© Mary Lovecraft 2008

martes 11 de marzo de 2008

Abducido

Aún no hallo explicación lógica para este insólito suceso que me supera por momentos. Aquí me encuentro retenido en esta gélida estancia acristalada, inmovilizado, esperando el que pueda ser el fin de mi existencia si nadie lo remedia. Los focos me ciegan y ese olor tan penetrante que turba mis sentidos está haciendo que pierda la consciencia por momentos, no sé qué sustancia me han inyectado pero siento como mi sensibilidad disminuye a cada instante que pasa. Todo ha ocurrido tan deprisa que mi mente se opone a reaccionar por no comprender lo que la lógica se niega a explicarle. Recuerdo el viaje de vuelta a casa, cómo el vehículo se detuvo de manera inesperada y ese haz de luz tan intenso que desde el cielo absorbía todo a mi alrededor. Y luego esto.
Tengo miedo. Mucho miedo. La sola visión de estos extraños seres grotescos, casi aberrantes, que me han capturado, ya produce en mí el mayor de los horrores. ¿Qué tienen previsto hacer conmigo?, ¿por qué no dejan de entrar y salir en la sala, murmurando entre ellos?. Están colocando un instrumental muy peculiar que desconozco sobre la mesa adyacente, me temo lo peor... He intentado ponerme en contacto con ellos pero son tan primitivos que el sistema telepático no lo tienen desarrollado, o al menos eso deduzco ante su falta de respuesta latente. Por más que lo intento, no logro otorgarle sentido al mensaje que captó mi sistema auditivo y con el que me recibieron cuando aparecí en el interior de su elemental nave...estoy perdiendo definitivamente la consciencia y el eco de su gutural comunicado repiquetea perpetuo en mi mente: "somos humanos y venimos en son de paz, identifícate..."

(Para Marcelo Carter)

© Mary Lovecraft 2008

martes 4 de marzo de 2008

God save the Queen

Cuaderno de bitácora, 15 de septiembre de 1.780:

Hoy el día se ha levantado con una bruma muy densa, el sol apenas deja ver sus rayos y la humedad hace mella en la desgastada tripulación, que prefiere permanecer en sus camarotes a la espera de que el nuevo amanecer traiga algún indicio de que nuestra salvación esté cerca...esta madrugada hará un año de la Gran Batalla y aunque nave y tripulación quedaron algo tocadas, conseguimos sobrevivir milagrosamente. Navegamos de forma caótica desde entonces pues inexplicablemente para nuestro asombro, tras el último estertor de la contienda, brújula, astrolabio y hasta las mismísimas estrellas parecieron haberse puesto a favor del diablo negándose a ofrecernos la ruta de regreso a casa.
Presiento que pronto vendrán en nuestra ayuda...


Cuaderno de bitácora, 16 de septiempre de 1780:

Se cumple en estas primeras horas de la madrugada el primer aniversario de nuestro "renacimiento", como bautizamos popularmente el hecho de que el King George III sobreviviera casi indemne a la más cruenta de las batallas que jamás le tocó vivir . Mi presentimiento es cada vez más intenso así que he dado orden para que mantengan vigilancia continua en cubierta.
...
Oigo voces, gritos de alerta y júbilo. Mi segundo de abordo me comunica que se ven luces a una milla de distancia aproximadamente y aunque la bruma ahora más densa si cabe, no deja vislumbrar más que la silueta, se supone una nave de gran envergadura. Si Dios y nuestro Rey quieren, pronto estaremos en casa.
...
La nave se aproxima a una velocidad asombrosa, he ordenado las salvas de alerta pues la noche cerrada sin luna puede traer desgracia si no tenemos espacio suficiente para maniobrar de forma adecuada llegado el momento. Aún no sabemos la bandera que porta pero sea cual fuere, lo importante es que por fin saldremos de este laberinto sin paredes en que se ha convertido nuestra existencia.
...
Las salvas no hacen efecto, y la nave parece haber desaparecido pero no..¡oh Dios mío! ¡el vocerío de cubierta me advierte de que la tenemos encima! es bandera británica la que ondea no comprendo cómo pueden hacernos ésto! la puedo ver desde la ventana de mi camarote...su figura recortada en la oscuridad...no sé de qué material está hecha parece metal por todos lados y ese diseño tan extraño...jamás ví nada semejante ¡sigue avanzando! ¡nos va a embestir literalmente! ¡y puedo leer su nombre: "Queen Elizabeth II"!


Cuaderno de bitácora, 17 de septiembre de 1.780:

Ha vuelto a ocurrir, como aconteciera la noche de la Gran Batalla, el King George III ha salido prácticamente intacto de lo que debería catalogar de brutal ataque si no fuera por la bandera que portaba la nave en cuestión, aunque más que embestirnos literalmente nos atravesó.
No tengo explicación cabal para tal hecho...o tal vez sólo tenga una, creo que la misma que tienen en mente cada uno de los miembros de mi tripulación, pero por respeto a la cordura de todos preferimos obviar para seguir con la esperanza, de que algún día no muy lejano, regresaremos a nuestro hogar sanos y salvos...

© Mary Lovecraft 2008

domingo 2 de marzo de 2008

Incordio

Hoy hace exactamente un mes que vengo padeciendo sus sistemáticos ataques nocturnos, las muescas que he ido marcando en esta resquebrajada pared así me lo confirman. Ella, a la que en un principio quise acoger como compañera de sufrimientos en esta desdichada vida que me ha tocado soportar, se ha convertido casi sin darme cuenta en mi más cruel enemiga. Cada noche, aprovechando mi aislamiento y desamparo, se presenta de la nada ante mí con gesto fugaz y armándose de la más inquietante de las miradas, consigue controlar de manera perversa todos mis sentidos hasta anularlos por completo. En el silencio de mi oscura y fétida celda, la opresión de los grilletes y el peso de las cadenas se vuelven insignificantes ante el amenazante eco de sus pisadas, que me hace recordar una vez más que, lo que un día fue sensatez hoy es insana locura. Sé que estoy enfermo y siendo consciente de que se me agotan las opciones que me permitan hacer más llevadera esta absurda situación, he decidido ponerle fin a aquello que la origina. Está decidido, esta noche acabaré con ella. Me armaré de valor. Sé que puedo hacerlo. Esta noche, aunque me vaya la vida en ello... mataré a esa maldita cucaracha.

ya la oigo llegar...un escalofrío recorre mi cuerpo...

© Mary Lovecraft 2008